Progresar adecuadamente

El libro Muchas vidas, muchos maestros, del psiquiatra neoyorquino Brian Weiss, desarrolla de una forma poética y novelada algunos consejos para progresar adecuadamente, es decir, vivir en armonía con una misma y con los alrededores. El primer artículo de ReSonancia va dedicado a este libro.


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Durante la reciente gira de Dúa de Pel por Sudamérica, Eva y yo nos encontramos con muchos seres extraordinarios. Uno de ellos fue el cirujano-alquimista-inventor Roberto Villalba, al que entrevistaremos en la sección Palanca más adelante. Roberto nos regaló muchas experiencias inolvidables en su centro cultural, que flota sobre el río Paraná en la ciudad de Corrientes, al norte de Argentina. Antes de despedirnos nos prestó un libro que había surgido en una de tantas conversaciones acerca de la vida en la humanidad: Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss.

«La sabiduría se integra muy lentamente, pues requiere que el conocimiento intelectual se transforme en conocimiento emocional o subconsciente y después se le dé una aplicación práctica, es decir, se traiga a la materia por medio de la acción. A través de esas tres patas (intelectual, emocional y experiencial) es como llegamos a saber algo, sin que la información se marchite y desvanezca por el camino».

Y ahora, algo que me recuerda a mi amigo dibujante Paco Catalán, que llama tubos a las personas que van por la vida como autómatas, como un tubo del que entra y sale comida y heces, y ya. Para no ser tubos, Brian Weiss describe una serie de tareas a realizar a lo largo de la vida. Me chifla hacer listas, aquí tenéis una. Que cada cual vea lo que ya hace y lo que le falta por hacer:

  • Compartir y dialogar con todo tipo de personas, no sólo con las que me son afines. Reservar tiempo para ello.
  • Aprender la sencillez, despojarme de todo exceso tomando como ejemplo el equilibrio de la naturaleza, en la que plantas, animales y minerales dan y toman sólo lo necesario.
  • Dejar de sentir miedo. El miedo es un derroche de energía, un malgasto que impide a las personas cumplir con aquello para lo que vinieron. Eliminar todo temor, sobre todo a la muerte.
  • Aprender la paciencia y la espera. No existe el tiempo lineal.
  • Fijarme metas más humanas, menos acumulativas.
  • Aprender el perdón, para no sucumbir al odio ni a la venganza.
  • Dominar mis vicios, mis malas costumbres.
  • Escuchar mi intuición.
  • Descubrir mis capacidades, talentos y poderes innatos, y utilizarlos.
  • Hacer sin esperar recompensa.
  • Compartir mis conocimientos con otras.
  • Desarrollar la confianza en mí y en las demás para dejar de competir o de comparar, y trabajar así de un modo colaborativo en el que cada cual aporta lo suyo.
  • Conocer la carencia, y conocer la entrega.
  • Experimentar el cuerpo y el cuerpo en relación, con su dolor y su placer. Procurar no quedarme enganchada a nada, pues eso conlleva sufrimiento.
  • Escuchar, comprender, trabajar la empatía para no juzgar apresuradamente. Es preciso ser justa.
  • No buscar culpables. Hacerme responsable de las acciones.
  • Identificar las deudas y mandatos pendientes, y trabajar por resolverlos.
  • Dedicar tiempo a la renovación energética. Aparte del sueño, sentarme a respirar sin pensar en nada, sólo en contacto con mi luz.

¡Espero que os sirva! Para mí este libro fue una auténtica epifanía.

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