Palanca #1

Ana Romero Flores y la lucha indígena

Ana Romero Flores, representante de la lucha indígena, nos cuenta desde Paraguay los obstáculos con los que se encuentra su pueblo para ser reconocido y respetado. A pesar de que la Constitución de la República de Paraguay incluye unos derechos básicos para las personas indígenas, ellas sufren desalojos constantes y gran cantidad vive, literalmente, tirada por los suelos de Asunción, la capital, donde el alcohol acaba con la poca dignidad que les queda.

Ana Romero Flores y la lucha por los derechos de los pueblos indígenas son las protagonistas de Palanca · Octubre 2022.


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Mujer de 32 años con 14 de trayectoria como activista, documentalista, danzante, portavoz del pueblo guaraní, practicante de la medicina ancestral y defensora ambiental del Gran Chaco americano. Gracias a numerosas becas, Ana cuenta con formación universitaria en política, desarrollo, liderazgo, derechos humanos, ética, equidad, seguridad alimentaria, pueblos indígenas, comunidades campesinas, bosques y ecología. En numerosas ocasiones ha representado a nivel internacional a los indígenas de Paraguay y en especial a las mujeres indígenas ante instituciones como las Naciones Unidas.

Entre otras iniciativas, ha sido la fundadora de la Unión Juvenil Indígena del Paraguay y coordina la Articulación Nacional Indígena. Ana Romero Flores viene de la comunidad de indígenas urbanos de Mariscal Estigarribia, en el Chaco paraguayo. ‘Chaco’ es una palabra guaraní que significa ‘territorio de caza’. Pasé unos días con ellas, qué rico aprender desde la experiencia en el lugar.

Entrevista a Ana Romero Flores. Asunción (Paraguay), mayo de 2022

Sonia Megías: Esta mujer tan risueña es Ana Romero. Ella es indígena, es guaraní, es de Paraguay. Aunque ella no se considera paraguaya, sino guaraní. ¿Verdad?

Ana Romero: Guaraní.

SM: Ella es una representante de los jóvenes indígenas y de los pueblos indígenas de Paraguay. Cuéntanos, Ana, a grandes rasgos, sobre la lucha indígena.

AR: Nosotros, como pueblos indígenas, y yo como perteneciente a uno de los 19 pueblos indígenas que existen en Paraguay, buscamos el reconocimiento y las garantías de todo lo que está escrito en la Constitución Nacional. Empezando por el Preámbulo, y el Capítulo V, que habla netamente de las poblaciones indígenas. Luchamos, como dije, por el reconocimiento.

A nosotros, como pueblos indígenas acá en Paraguay se nos reconoce. Claramente dice que somos los primeros habitantes de este territorio antes del nacimiento del Estado paraguayo. Y eso está establecido desde el año 1992, que es justamente por la lucha de nuestros abuelos que se ha podido establecer en forma de leyes.

Pero también es una lucha constante la de que se nos reconozca como pueblos indígenas, porque una cosa son las leyes y otra son las prácticas. De ahí que en nuestro Capítulo V de la Constitución estén establecidos varios derechos que se nos tienen que garantizar. Y ésa es la lucha que venimos arrastrando desde hace 30 años que se creó la Constitución Nacional.

Entonces, lo primordial no se ha cumplido: Primero, el reconocimiento, y segundo, el aseguramiento de tierras, que es lo principal para nosotros, porque sin la tierra no tendríamos vida. No podemos seguir resistiendo porque hoy en día, la tenencia de tierras en papel es lo que vale. Y esa es la lucha que tenemos constantemente. Y son luchas que arrastran otros factores, otras consecuencias, como los desalojos forzosos, la destrucción de otros derechos como la educación, la salud…

Porque dentro de los desaolojos está la quema de escuelas, de centros de salud, y lo más importante es que también se destruye nuestra base alimentaria, que es la agricultura. Nuestra ‘chacra’, nuestras huertas. Y todos esos derechos se han violado con esos desalojos forzosos que se suelen hacer violando justamente lo que dice la Constitución Nacional en el Capítulo V y en el Artículo 62, que el Estado debe de proveer gratuidad de tierras a las comunidades indígenas, asegurarles la tenencia de tierras en unas parcelas que se han de organizar del siguiente modo: Paraguay se divide en dos regiones: oriental y occidental. En una de las regiones, las parcelas son de 20 hectáreas por familia, y en el Chaco, de donde yo soy oriunda, es de 100 hectáreas por familia. Y esto no se cumple.

En Paraguay, los 19 pueblos indígenas conformamos 150.000 habitantes. Somos una minoría a la que el Estado hoy en día no está garantizando los derechos que aseguran en su Constitución. No cumplen las leyes que ellos mismos escribieron.

Mapa Territorial de los Pueblos Indígenas. Entrevista: Ana Romero Flores y los Pueblos Indígenas.
Mapa Territorial de los Pueblos Indígenas

SM: ¿Cuál es la razón principal por la que se os saca de vuestras tierras?

AR: El desarrollo actual, la nueva globalización, que es para unos cuantos pero no para la sociedad general de lo que compone el Estado paraguayo. Y más a las minorías, que no sólo somos nosotros, los pueblos indígenas, sino también el sector campesino y los sectores periurbanos, que serían los bañadenses, los que están en las veredas del río Paraguay. Somos estos sectores los que tenemos estos conflictos con el Estado.

SM: Hablando de desarrollo, en Paraguay hay mucha plantación de soja, hay muchas vacas… Y todo eso se exporta fuera, ¿verdad?

AR: Bueno, la economía de Paraguay es netamente de ganadería y de exportación de soja, justamente. De la región de donde yo provengo es donde existen más comunidades indígenas y más diversos. Somos como 11 pueblos indígenas que estamos en esta región, y la actividad económica es la ganadería. Entonces, ¿qué pasa? La ganadería es uno de los pilares de la economía del Paraguay, y la exportación de carne de nuestra región es lo que alza el P. I. B. del Paraguay.

Las exportaciones se hacen a Rusia, donde existe el conflicto hoy en día. Y la región oriental es netamente agricultura y es monocultivo de soja. Y es donde las comunidades indígenas, a causa de este monocultivo sufren desalojos constantes, se exponen a agrotóxicos abundantes y además esto hace que se desplacen numerosas familias por el avance de esto. Y no sólo por la plantación del monocultivo de soja, sino por la extranjerización. El empresario brasilero que se dedica a este rubro es también otra de nuestras luchas.

Los pueblos indígenas nos sentimos invasores en nuestra propia tierra. En cambio, a ellos no se les considera como tal porque aportan la economía paraguaya.

SM: Y claro, lo de las exportaciones a Rusia es sorprendente pero se debe a que están los menonitas. Antes de venir a Paraguay, yo nunca había oído hablar de los menonitas y es sorprendente cómo han invadido el Chaco y cómo están incluso explotando a las personas indígenas. Se dice que les están dando trabajo, pero…

AR: Esto es lo que trae el desarrollo, con los extranjeros y con estos grupos de menonitas. Los menonitas no son sólo de una nacionalidad, sino de otras también: están rusos, suecos, alemanes… Supuestamente lo suyo es una inversión en la economía paraguaya, pero las comunidades indígenas lo sufrimos de forma muy diferente.

En el Estado paraguayo, a los menonitas que están instalados en nuestra región se les conoce como un estado aparte, porque justamente ellos controlan los tres departamentos que componen el Chaco, que es el territorio más extenso del Paraguay. Se les considera estado aparte porque son quienes sustentan la economía paraguaya, así que se acepta lo que ellos dispongan con su política, con sus sistemas de organización o con sus sistemas de economía.

Y todo eso afecta a los pueblos indígenas. Se les engaña diciéndoles que se les da trabajo, pero trabajo ¿a qué costo?, porque se explota a los pueblos indígenas, se les esclaviza. Y no se trata de una esclavitud como la histórica de los negros, de los afros, sino es disfrazada de trabajo siendo trabajo forzoso, donde la remuneración que se les da vuelve otra vez a ellos, porque los menonitas son dueños de los supermercados, de los hospitales y de las escuelas.

Entonces, todo lo que ganan con su ‘esfuerzo’ de trabajo se va otra vez a los mismos, a los que gobiernan ahí. El sistema de gobierno también está basado en eso, y los gobiernos locales del Chaco son de menonitas que supuestamente nos representan.

SM: A mí me gustaría saber de tu papel representando al pueblo indígena de Paraguay, y también con los grupos de jóvenes que coordinas.

AR: Yo llevo casi 15 años como lideresa, porque cuando emigré acá a la capital vine con el sueño de todo joven, de estudiar y ser alguien en la vida. Pero me topé con la realidad de que no era la única de mi pueblo indígena que pasaba esa situación, sino que muchos estaban viviendo en la calle, como sobreviviendo. Personas de otros pueblos indígenas que venían por desalojo o por otras situaciones de supervivencia.

Ahí me nació la necesidad de contribuirles a ellos, no sólo por ser yo perteneciente a los guaraníes, sino también para defender sus derechos. Saber por qué ellos están en esa situación, o por qué yo misma vine acá a la capital. Todos los pueblos indígenas acá en Paraguay tenemos diferentes situaciones, pero nos une la resistencia. Por eso quise luchar por ellos uniéndome a organizaciones que existían del sector campesino y del sector indígena, involucrándome en la organización de actividades, participando en reuniones, etc.

Hice mi militancia en ANAMURI, que es la coordinadora de mujeres indígenas del Paraguay y que me abrió la posibilidad de mejorar mi liderazgo con nuevas herramientas, a través de cursos y capacitaciones para saber mejor qué estaba establecido para los pueblos indígenas. Me presenté a varias convocatorias, y de ahí nació mi iniciativa internacional, con la que he representado a los jóvenes indígenas de Paraguay. Antes, casi no había participación de jóvenes, la mayoría eran nuestros adultos.

SM: Bueno, yo he tenido la suerte de conocer tu comunidad, tu pueblo, que os llamáis ‘indígenas urbanos’. Me gustaría que explicaras esa diferencia entre urbanos y comunidad.

AR: Acá en Paraguay, por el aumento de la población, a nosotros se nos impone ese concepto de ‘comunidad urbana’, porque estamos dentro de la ciudad. Pero cada historia es diferente. Nosotros, como comunidad pueblo guaraní, fuimos los primeros pobladores de la ciudad a la que hoy se conoce como Mariscal Estigarribia, pues nuestros abuelos fueron quienes realmente participaron en la Guerra del Chaco. Entonces, nuestro único acceso a fuentes de trabajo y de alimentación eran los destacamentos militares, las bases militares. Al ‘encostarnos’ ahí al lado de esos destacamentos fue el inicio de lo que hoy es la ciudad de Mariscal Estigarribia.

Nosotros éramos los primeros pobladores, pero vinieron familias migrantes, de los militares y se fueron uniendo a nosotros. Así nació la comunidad urbana, ese concepto de urbano, porque estamos en la ciudad. La comunidad es donde están las familias que conviven, que disfrutan, que se desarrollan como indígenas, que viven su cultura y sus costumbres.

El lugar no importa, sino el ambiente que se da, la vivencia que se construye en base a eso. A nosotros el calificativo de ‘urbanos’ no nos importa. Tú fuiste testigo de eso, de que seguimos con nuestras prácticas, con nuestras tradiciones, con nuestra medicina…

Fernando Allen ‘Areté Guasú en Santa Teresita’, 2017. Cortesía del autor / Fernando Allen ‘Areté Guasú in Santa Teresita’, 2017. Courtesy of the author. Entrevistas Ana Romero Flores
Fernando Allen ‘Areté Guasú en Santa Teresita’, 2017. Cortesía del autor / Fernando Allen ‘Areté Guasú in Santa Teresita’, 2017. Courtesy of the author.

SM: Y con vuestro ritual del Areté Guasú (Día Grande), que es una vez al año y en el que honráis a los ancestros.

AR: Sí, así es.

SM: A mí me gustaría que dijeras una última frase para animar en la lucha a las personas. Que la digas en castellano y también en guaraní.

AR: La verdad es que yo no tengo una frase propia sino que yo como joven me atañe el inspirar. Inspiro cómo. En todo lo que yo hago con los demás. La unidad que yo construyo, el trabajo que yo construyo es lo que motiva a más jóvenes como yo. Por eso tengo varios seguidores, y por eso soy presidenta fundadora de la Organización de Jóvenes Indígenas aquí en Paraguay. Precisamente por mi honestidad, mi lucha, mi transparencia, mi ética.

Existen también líderes indígenas que son corruptos, pero como yo no soy de esa clase de personas, lo que les motiva a ellos para seguirme es justamente esa manera de hacer que tengo.

SM: ¿Y en guaraní?

AR: Tapichakuera, Kuña ha mitakuña oua jepi che ndie omba’apo hetaite vece Hei che ke che peteî kuña mbarete, kuña Py’apy ha kuña ivalea….

(Amigas, señoras y jóvenes quienes suelen trabajar conmigo me dicen muchas veces que soy una Guerrera y valiente siempre…)

SM: Muchas gracias, Ana.

AR: ¡A vos!


La Constitución de la República de Paraguay se publicó el 20 de junio de 1992, ¡justo el día en que cumplí 10 años! Y ese año en que en España estábamos en plena efervescencia turística con la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona.

Para que estéis al tanto de lo que nombra Ana, os copio el capítulo referido a los pueblos indígenas:

CAPÍTULO V: DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

Artículo 62 – DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y GRUPOS ÉTNICOS

Esta Constitución reconoce la existencia de los pueblos indígenas, definidos como grupos de cultura anteriores a la formación y organización del Estado paraguayo.

Artículo 63 – DE LA IDENTIDAD ÉTNICA

Queda reconocido y garantizado el derecho de los pueblos indígenas a preservar y a desarrollar su identidad étnica en el respectivo hábitat. Tienen derecho, asimismo, a aplicar libremente sus sistemas de organización política, social, económica, cultural y religiosa, al igual que la voluntaria sujeción a sus normas consuetudinarias para la regulación de la convivencia interior siempre que ellas no atenten contra los derechos fundamentales establecidos en esta Constitución. En los conflictos jurisdiccionales se tendrá en cuenta el derecho consuetudinario indígena.

Artículo 64 – DE LA PROPIEDAD COMUNITARIA

Los pueblos indígenas tienen derecho a la propiedad comunitaria de la tierra, en extensión y en calidad suficientes para la conservación y desarrollo de sus formas peculiares de vida. El Estado les proveerá gratuitamente de estas tierras, las cuales serán inembargables, indivisibles, intransferibles, no susceptibles, no susceptibles de garantizar obligaciones contractuales ni ser arrendadas; asimismo, estarán exentas de tributo.
Se prohíbe la remoción o traslado de su hábitat sin el expreso consentimiento de los mismos.

Artículo 65 – DEL DERECHO A LA PARTICIPACIÓN

Se garantiza a los pueblos indígenas el derecho a participar en la vida económica, social, política y cultural del país, de acuerdo con sus usos consuetudinarios, esta Constitución y las leyes nacionales.

Artículo 66 – DE LA EDUCACIÓN Y LA ASISTENCIA

El Estado respetará las peculiaridades culturales de los pueblos indígenas, especialmente en lo relativo a la educación formal. Se atenderá, además, a su defensa contra la regresión demográfica, la depredación de su hábitat, la contaminación ambiental, la explotación económica y la alienación cultural.

Artículo 67 – DE LA EXONERACIÓN

Los miembros de los pueblos indígenas están exonerados de prestar servicios sociales, civiles o militares, así como de las cargas públicas que establezca la ley.

Podéis seguir a Ana Romero Flores en su cuenta de Instagram

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